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Casa Museo del Inca Garcilaso


Gómez Suárez de Figueroa, universalmente conocido como El Inca Garcilaso de la Vega, nació en Cusco (Perú), capital del Imperio Inca, el 12 de abril de 1539. Su padre era el capitán Don Sebastián Garcilaso de la Vega, descendiente del marqués de Santillana o Jorge Manrique. Su madre era la princesa inca Chimpu Ocllo, hija de Huayna Capac, bajo cuyo reinado alcanzó el imperio inca su máxima extensión. Cumpliendo los deseos de su padre ya fallecido, el Inca llega a Montilla en el verano de 1561 buscando el amparo de su tío, el capitán Don Alonso de Vargas, quien lo acoge en su casa como a un hijo y lo introduce en los círculos culturales e intelectuales de la ciudad. En este entorno, inicia su intensa labor literaria.

Fachada de la Casa Museo del Inca Garcilaso

Traduce entonces Los Diálogos de Amor de León Hebreo, fechado en Montilla en 1590, y publica La Florida del Inca en 1605. Elabora también las que se convertirían en sus obras capitales: Los Comentarios Reales (1609) e Historia General del Perú (1617), su obra póstuma.

 

La Casa


Vista del patio de la Casa del IncaSu historia conocida se remonta a 1557, cuando el capitán Don Alonso de Vargas la adquiere como residencia. En 1950, el historiador peruano Raúl Porras Barrenechea, con la colaboración del escritor montillano José Cobos, identifican este inmueble como la casa en la que durante treinta años vivió el Inca, siendo posteriormente adquirida por el Conde de La Cortina que la dona al pueblo de Montilla. El edificio, de aspecto noble aunque austero, con frescos patios y pintorescas dependencias, fue restaurado en 1992.

A la entrada de la casa destacan un cuadro atribuido al capitán Alonso de Vargas, un busto del patrono de Montilla, San Francisco Solano, un cuadro de Felipe II y un retablo cusqueño de la Virgen de la Leche. En la planta baja se encuentra el despacho donde El Inca desarrolló gran parte de su obra.

En la mesa escritorio, flanqueada por las banderas de Perú y los Pueblos Indígenas, se exponen cofres con materiales constructivos de la casa de Cusco donde nació El Inca, donados por el Gobierno peruano. Preside la sala el retrato original de El Inca, realizado por González Gamarra en 1959 con la descripción que el insigne mestizo hizo de sí mismo. También se encuentran en la sala dos cetros de mando peruanos y una edición original portuguesa de 1609 de Los Comentarios Reales. Junto al despecho de El Inca se halla una de las salas de mayor tamaño: la biblioteca, presidida por un cuadro de Cervantes y un busto de San Juan de Ávila. Alberga un millar de ejemplares de temas relacionados con Iberoamérica. La puerta fue realizada y tallada a mano en el siglo XIX.

Junto a la Biblioteca, en la que fuera la antigua cocina, se encuentran las llamadas Botas Reales, grandes barriles firmados por Sus Majestades Los Reyes D. Alfonso XIII, D. Juan Carlos I y Dña. Sofía... En el patio central, típicamente andaluz decorado con macetas y suelo empedrado, destaca una gran palmera centenaria. Desde él se accede a la famosa bodega, donde en su día se hallaba la cuadra en la que el capitán Alonso de Vargas crió caballos de raza y con los que El Inca ganó algún concurso. Hoy es la única bodega pública de Montilla, en la que se celebran actos como la entrega de llaves de la casa al Capataz de Honor de la Fiesta de la Vendimia, simbolizando la custodia de los caldos de la Denominación de Origen Montilla-Moriles.

Interior de la Casa del Inca

Desde la antesala de la bodega se accede a otro patio, el de Los Limones, que se utilizaba antiguamente como salida de caballos. Además de grandes limoneros, se puede contemplar un magnolio, una prensa vertical y una reja de forja perteneciente a la antigua cárcel de Montilla. En la planta alta encontramos varias salas hoy dedicadas a salón de actos, sala de exposiciones y oficinas. En el pasillo se encuentran una serie de vitrinas con monedas y placas romanas o una serie de bustos de personajes montillanos célebres: El Gran Capitán, El Pulsista, Bernabé Fernández y Canivell o el Conde de La Cortina.