Flora de Montilla

Áreas Municipales

Flora de Montilla

Montilla, transformada desde muy antiguo para los aprovechamientos agrícolas, sólo conserva vegetación natural, puntualmente, en cultivos abandonados en los que se ha disparado la regeneración vegetal, asociada a los contados afloramientos rocosos de que dispone el término y en algunos de sus cursos fluviales que alcanzan a atesorar bosques lineales de ribera. La gran extensión de los cultivos, dominados por la vid y el olivar, limita la presencia de vegetación natural, hecho que se traduce en una baja biodiversidad.

Bioclimatización y biogeografía

Para el encuadre biogeográfico del municipio se toma como referencia el Mapa de Regiones Biogeográficas, Provincias y Sectores Corológicos de Rivas Martínez, según el cual, Montilla se incluye en la región Mediterránea, superprovincia Mediterráneo-Iberoatlántica, provincia Bética, sector Hispalense. No obstante, algunas zonas de la "Sierra de Montilla" presentan una flora más propia del Sector Subbético, debido a la proximidad de la sierra subbética cordobesa.

La vegetación de Montilla pertenece, desde el punto de vista bioclimático, al piso Mesomediterráneo (Índice de Termicidad, It: 210 a 350), y Ombroclima subhúmedo (Precipitaciones anuales: 600-1000 mm).

De los seis pisos bioclimáticos identificados en la Región mediterránea (crioromediterráneo, oromediterráneo, supramediterráneo, mesomediterráneo, termomediterráneo e inframediterráneo), en el término municipal de Montilla se reconocen dos, el mesomediterráneo y el termomediterráneo. El primero es el mas extendido, mientras que el segundo se restringe a la zona suroeste, si bien se han encontrado algunos elementos indicadores de dicho piso, como es el caso de algunos pies de algarrobos (Ceratonia siliqua) de grandes dimensiones, en zonas de piso mesomediterráneo.

En el piso mesomediterráneo se distinguen varios horizontes. El horizonte inferior del piso mesomediterráneo, que es el único representado en el témino municipal, se caracteriza por la presencia y abundancia de especies termófilas de amplio espectro, que han sido utilizadas para diferenciar faciaciones o subseries termófilas en la vegetación potencial, así como el subpiso mesomediterráneo cálido. Algunos  bioindicadores termófilos de Andalucía Occidental pueden se las siguientes especies leñosas como: "Pistacio lentiscus", "Myrtus communis", "Asparagus albus", "Rubia longifolia subsp. longifolia", "Olea europaea var. sylvestris" y "Phlomis purpurea". Además de estas especies también se puede considerar bioindicador termófilo el freatófilo esclerófilo, Nerium oleander, cuya presencia se haya generalmente ligada a la existencia del piso termomediterráneo o mesomediterráneo inferior.

El ombroclima reinante en el área de estudio es el seco (Precipitación anual entre 400 y 600 mm), circunstancia que queda puesta de manifiesto claramente por la ausencia de especies típicas del ombroclima subhúmedo en los retazos de monte mediterráneo que se conservan en el término municipal de Montilla, como es el caso de "Q. faginea", "Arbutus unedo", "Viburnum tinus", "Phillyrea latifolia", "Erica arborea" y "Cistus populifolius".

VEGETACIÓN POTENCIAL

Para este encuadre biogeográfico y bioclimático, la vegetación potencial climatófila de Montilla se corresponde con el dominio de los encinares béticos mesomediterráneos basófilos (Paeonio coriaceae-Querceto rotundifoliae S). Esta serie ocupa gran parte del piso mesomediterráneo seco de la provincia Bética, en suelos básicos desarrollados sobre sustratos muy variables. En el caso que nos ocupa, unas condiciones climáticas, con precipitaciones entorno a los 650 mm anuales, y una xericidad estival muy acusada, sitúan a esta serie en los límites de su área de distribución, muy cerca del piso termomediterráneo, dentro de la depresión del Guadalquivir.

Dentro de los límites del piso mesomediterráneo pueden reconocerse dos subpisos u horizontes bioclimáticos: inferior y superior. El horizonte mesomediterráneo inferior está caracterizado por la presencia de algarrobo "Ceratonia siliqua", bayón "Osyris quadripartita", esparraguera "Asparagus albus", "Anagyris foetida", acebuche "Olea europea var. sylvestris", candilillos "Aristolochia baetica", zarzaparrilla "Smilax aspera", y otras. Las comunidades nitrófilo-invasoras de los olivares, como "Fedia cornucopiae" y diversas especies de jaramagos son también indicadoras de este subpiso. Lo mismo puede aplicarse a las comunidades de lentisco Pistacia lentiscus”, acompañado de muchas de las especies señaladas con anterioridad, a las que pueden añadirse la olivilla "Teucrium fruticans" y los candiles "Arisarum simorrhinum"; muchas de estas especies son también integrantes del sotobosque del encinar propio de esta franja bioclimática. Los matorrales de sustitución cuentan también con un gran número de elementos termófilos. Tal es el caso de la colicosa "Micromeria graeca", el tomillo aceitunero "Thymbra capitata", la sajereña "Teucrium lusitanicum", etc.

El horizonte superior mesomediterráneo es mucho más difícil de definir, ya que carece de indicadores en un sentido estricto. La frontera con el subpiso anterior queda definida por la ausencia de las especies termófilas. El paso a supramediterráneo es sin embargo muy conspicuo, ya que todo un contingente florístico respeta, con mayor o menor precisión, esta frontera. En efecto, la retama "Retama sphaerocarpa", la efedra "Ephedra fragilis", el esparto "Stipa tenacissima", la bolina "Genista umbellata", el romero "Rosmarinus officinalis", las jaras "Cistus clusii", "C. monspeliensis", etc. no alcanzan el piso supramediterráneo aunque, a veces, el grado de ambigüedad de algunos de estos indicadores es mayor de lo deseable. Las dolomías, que se caldean intensamente, favorecen la penetración de estos taxones hacia cotas más altas de lo esperado. Las comunidades que se integran son espartales, retamares, romerales, etc.

El esquema sucesional de la serie de vegetación potencial en su progresión o regresión de la etapa madura, sigue un esquema dividido en cuatro etapas:

1. Etapa madura o climácica: estaría representada en nuestro municipio por un bosque denso de encinas perteneciente a la asociación Paeonio coriaceae-Quercetum rotundifoliae.

2. Etapa subserial: representada por un matorral alto, de muy diversas características, no sólo por su composición florística sino también por su aspecto fisonómico que puede dar:

            • Bosquetes esclerófilos, en nuestro caso serían coscojares y lentiscares.
            • Espinal mesófilo, constituido por especies caducifolias como el majuelo.
            • Formaciones retamoides, integradas por especies de los géneros Genista y Retama.

3. Etapa serial: comunidades de fisonomía ya bastante alejada de la clímax, y que pueden ocupar suelos de menor potencia, incluso sometidos a una intensa erosión y bastante degradados. Su fisonomía es también muy variada:

            • Tomillares y romerales: matorrales ricos en especies de la familia de las Labiadas y que se desarrollan preferentemente sobre suelos básicos, que llegan a presentar una extraordinaria riqueza florística en el ámbito mediterráneo.

             • Jarales: matorrales dominados por Cistáceas -jaras-, jaguarzos, etc., con preferencia por los            suelos   ácidos y oligótrofos.

4. Pastizales: comunidades de gramíneas vivaces y plantas arrosetadas, junto a otras de carácter anual. Lo hasta ahora dicho se refiere a las series climatófilas, es decir, aquellas cuyo único aporte de agua lo reciben de la lluvia y cuyo clímax depende del clima. Pero existen ciertos casos en los que el clímax pasa a depender directamente del suelo, ya sea por lo elevado del nivel freático, naturaleza del sustrato o la abundancia de sales. La presencia de cursos de agua supone un aporte permanente o casi permanente de este recurso que es aprovechado por las comunidades riparias que viven asociadas a los cauces. Estas forman las series edafofilas.

La serie potencial de los cursos fluviales montillanos se corresponde con las olmedas de "Ari italici-Ulmeto minoris sigmetum". Se trata de una comunidad más o menos densa, con cobertura mayor del 80%, con fisiognomía de chopera u olmeda y una altura de estrato arbóreo superior, de 10 a 20 metros. Como sotobosque se desarrollaun zarzal denso de zarzamora "Rubus ulmifolius", con alguna adelfa "Nerium oleander", gran número de especies nitrófilas y algún fanerófito escandente como la clemátide "Clematis vitalba". Se desarrolla sobre suelos ricos en carbonatos, con horizonte C gleizado, a más de 60 cm. de profundidad. No resiste la salinidad. Representa la vegetación permanente de áreas no salinas, con nivel freático próximo al suelo y sin demasiada frecuencia de inundaciones. Las especies arbóreas características son el olmo "Ulmus minor", el chopo o álamo blanco "Populus alba" y el sauce "Salix atrocinerea".

VEGETACIÓN ACTUAL

De manera global puede considerarse que la vegetación actual climatófila del entorno del término municipal de Montilla, al igual que en el conjunto del municipio, está bastante alejado de la vegetación potencial descrita en el epígrafe anterior, ya que existe una fuerte transformación antrópica y predominan las formaciones de carácter más o menos antrópico o seminatural (olivares, viñedos y cultivos herbáceos; plantaciones de árboles alóctonos).

Por otro lado, en linderos y otros taludes no cultivados, el grado de naturalidad tampoco es muy alto, puesto que encontramos a menudo la presencia de especies leñosas alóctonas naturalizadas o plantadas, como es el caso del almendro (Prunus dulcis), el granado (Punica granatum) y la higuera (Ficus carica), que evidentemente  no son propias de la vegetación potencial. Estas especies aparecen mezcladas con los zarzales de Rubus ulmifolius, cambronales de Lycium europaeum y cañaverales de Arundo donax. También encontramos en algunas zonas, como es el caso del entorno de la Fuente de la Canaleja, la invasión de ailantos (Ailanthus altssima) en las comunidades naturales existentes (cañaverales y coscojares).

En las áreas de descansadero asociadas a vías pecuarias así como en las proximidades de las fuentes, destaca el predominio de especies alóctonas propias de áreas ajardinadas urbanas, como es el caso del olmo de Siberia (Ulmus pumila), el paraíso (Melia azederach), morera (Morus alba) y arce negundo (Acer negundo), así como de otras especies forestales también alóctonas, entre las que destaca el eucalipto rojo (Eucalyptus camaldulensis). Por contra destaca la ausencia de elementos arbóreos y arbustivos propios de la serie de vegetación en las repoblaciones llevadas a cabo, con excepciones.

En definitiva, puede considerarse que el grado de naturalidad del arbolado es bajo, debido al claro predominio de especies alóctonas frente a las autóctonas propias de la vegetación potencial (encina, acebuche y algarrobo).

En el caso de la vegetación edafohigrófila el grado de naturalidad del arbolado es mayor, si bien también encontramos la presencia de especies alóctonas en los bosques y matorrales de ribera del entorno de las fuentes, como es el caso del eucalipto rojo (Eucalyptus camaldulensis) y la higuera (Ficus carica).

El piso mesomediterráneo propio del dominio del encinar de "Quercus rotundifolia" resulta un territorio muy apto para la explotación agrícola, lo que se ha traducido en Montilla en la desaparición de los encinares originarios y su transformación en tierras de cultivo. La vegetación silvestre se ha visto relegada a escasas manchas en las que domina el matorral propio de las series regresivas del encinar y a las formaciones riparias, que aunque intervenidas por la mano del hombre en la composición de especies, conserva formaciones relativamente densas que llegan a dar bosques-galería marcados por la presencia del olmo.

El encinar denso perteneciente a la asociación "Paeonio coriaceae-Quercetum rotundifoliae", debido a la fuerte acción antrópica a la que se han visto sometidas este tipo de formaciones en favor de los cultivos (olivar, vid y secano), es difícil encontrar en comunidades bien estructuradas, quedando reducida a pequeños restos constituidos por pies aislados de encinas acompañadas, rara vez, por especies como la esparraguera "Asparagus acutifolius", el torvisco "Daphne gnidium" y la rubia "Rubia peregrina".

En cuanto a los matorrales preforestales, tan solo encontramos una mancha de vegetación natural, en el Cerro Don Juan, en la que sobre los cultivos abandonados, se presentan una serie de comunidades preforestales, seriales y pastizales, distinguiéndose tres comunidades: los coscojares-lentiscares, los espinares y las comunidades retamoides de genisteas.

Los primeros están dominados por las especies esclerófilas de la "Pistacio-Rhamnetalia", pudiéndose diferenciar aquellas comunidades de carácter termófilo, con claro predominio del lentisco (Asparago albi-Rhamnetum oleoidis), de los coscojares con majuelo (Crataego-Quercetum cocciferae), acompañados por las formaciones de escobón "Genista cinerea subsp. speciosa", endemismo bético, y retama "Retama sphaerocarpa".

En la Loma del Vínculo, el Barrizal, el Cerro El Macho y en los huecos entre los matorrales preforestales del Cerro Don Juan, aparecen otras comunidades de menor altura: los matorrales seriales y los pastizales.

Los matorrales seriales pertenecen a la clase "Rosmarinetea", y se encuentran caracterizados por la presencia de elementos termófilos de la asociación "Teucrio-Coridothymetum capitati", como el tomillo aceitunero "Thymbra capitata", la sajereña "Teucrium lusitanicum", la colicosa "Micromeria graeca", el tomillo morisco "Fumana thymifolia", etc.

Los pastizales terófitos se han incluido en la asociación "Saxifrago-Hornungietum petraeae", si bien su variabilidad escapa al rango de esta asociación. Con frecuencia, este tipo de pastizales, por la acción antropozoógena, se tornan más densos y muestran un claro carácter subnitrófilo, representados por la asociación "Medicagini-Aegilopetum geniculatae". Entre las especies que nos podemos encontrar en estos pastizales se encuentran pie de liebre "Plantago lagopus", estrellamar "P. coronopus", bolsa de pastor "Capsella bursapastoris", jaramago "Diplotaxis virgata", grama "Cynodon dactylon", rompesacos "Aegilops geniculata", avena loca "Avena sterilis", hierba timotea "Phleum pratense", carretón "Medicago polymorpha", etc.

Los bosques riparios, localizados en algunos tramos del río Cabra, el arroyo Benavente y de la Zarza, son los principales representantes de la vegetación edafófila que quedan en el municipio. Destacan sobre todo las comunidades de olmo "Ulmus minor", acompañadas de especies como el chopo blanco "Populus alba", sauce "Salix atrocinerea", la zarzamora "Rubus ulmifolius", el escaramujo "Rosa pouzinii", la vinca "Vinca difformis", cañas "Arundo donax", etc. Es la vegetación típica de sotos de ribera que alcanza un color verde intenso en los meses de Marzo a Octubre, perdiendo totalmente el follaje desde Noviembre a Febrero.

En los medios cultivados, prácticamente el 99% de los terrenos no urbanos de Montilla, se instalan comunidades vegetales anuales que se denominan ruderales y arvenses. En el olivar y viñedos aparecen elementos de la asociación "Fedio-Sinapetum albae", y en los cultivos de secano de la "Roemerio-Hypecoetum penduli".

En todo el término municipal son muy abundantes los cortijos y lagares. En las escombreras, solares abandonados, alcorques de árboles ornamentales o en cualquier resquicio entre las construcciones humanas, suelen aparecer fitocenosis como "Fedio-Sinapetum albae", "Inulo-Oryzopsietum miliaceae", "Bromo-Hordeetum leporini" o comunidades de la alianza "Onopordion nervosi".

En el caso del Cerro Don Juan está formado por tres estratos bien diferenciados, arbóreo, arbustivo y herbáceo, siendo arbustivo y subarbustivo los predominantes. La zona adquiere un interés significativo, al coexistir especies de Sierra Morena, de la Campiña Sur y de la Subbéticas. Distinguimos tres formaciones vegetales, claramente diferenciadas:

  • Cara sur (pedregal calizo): Garriga, formación vegetal mediterránea baja y abierta, con manchas de terreno desnudo, propia de suelos calizos. El nombre deriva del término garric, que en el dialecto de Languedoc designa uno de sus elementos dominantes: la coscoja o chaparro (Quercus coccifera), un arbolillo de 2 m de altura. La garriga cubre los sustratos calcáreos de unos suelos delgados llamados RENDZINAS (típicos de las rocas calizas friables) y puede también colonizar afloramientos rocosos.

En la región mediterránea occidental es una formación esclerófila que recibe el nombre de maquis cuando es fruto de la degradación de robledales y alcornocales, y de garriga cuando procede de la degradación de encinares. Es muy rica en caméfitos (Lavandula, Halimium, Thymus, Cistus, Globularia, Thymbra, etc.) y fanerófitos de pequeña talla como coscoja (Quercus coccifera), olivilla (Phillyrea angustifolia) o espino negro (Rhamnus lycioides).

Esta formación vegetal constituye una de las etapas pioneras de recuperación del paisaje forestal, pero también es una formación llamada secundaria, pues es resultado de la degradación del bosque a consecuencia de la tala, el sobrepastoreo y los incendios demasiado frecuentes.

  • Ladera noroeste (suelo más profundo y algo más evolucionado): formación vegetal más próxima al llamado bosque mediterráneo, aunque aún muy lejos de la etapa de máxima evolución o clímax: encinar. Las especies más frecuentes son: "Quercus ilex subsp". "ballota", "Quercus coccifera," "Retama sphaerocarpa" (rasgo comúnde la series de los carrascales mesomediterráneos; en suelos bien conservados, al ser una especie fijadora de nitrógeno atmosférico), "Pistacia lentiscus", "Ulex parviflorus", "Spartium junceum", "Smilax aspera", "Osyris alba", etc.
  • Ladera norte (más fresca): predominio de lavandas, jacintos y orquídea Monigote.

Flora protegida

Algunas de las asociaciones vegetales presentes en el municipio constituyen Hábitats de Interés Comunitario, en aplicación del Anexo I de la Directiva 92/43/CEE (traspuesta al ordenamiento jurídico español por el Real Decreto 1997/1995, de 7 de diciembre, por el que se establecen medidas para contribuir a garantizar la biodiversidad mediante la conservación de los hábitats naturales y de la fauna y flora silvestres). La relación de Hábitats de Interés Comunitario, reconocidos por la Consejería de Medio Ambiente, presentes en Montilla son los siguientes:

            •9340 Encinares de Quercus rotundifolia (Cerros Don Juan y Macho).
           
            •92D0 Galerías y matorrales ribereños termomediterráneos Nerio-Tamaricetea y Securinegion tinctoriae (río Cabra y arroyo Benavente).
           
            •92A0 Bosques Galería de Salix y Populus Alba (río Cabra y arroyo Benavente).
           
            •5334 Tomillares y fruticedas de Anthyllidetalia terniflorae, Saturejo-Corydothymion (Cerros Don            Juan y Macho, y Lomas del Vínculo y Barrizal).

Ahora bien, ninguno de estos Hábitats, ni individualmente ni de forma agrupada, han sido propuestos como Lugares de Importancia Comunitaria (LIC), es decir, las futuras Zonas de Especial Conservación (ZEC), que integrarán la RED NATURA 2000.

Tampoco se encuentra ninguna especie de la flora considerada de interés comunitario (Anexo II de la Directiva 92/43/CEE) para las que habría que arbitrar normas específicas de protección y designar áreas concretas para su conservación.

En cuanto a especies de flora protegida por normas de ámbito estatal o autonómico, en Montilla no aparecen especies o subespecies de la flora catalogadas por el Real Decreto 439/1990, que regula el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, ni por la Ley 8/2003, de la flora y fauna silvestres, que crea el Catálogo Andaluz de Especies Amenazadas.

VALORACIÓN DE LA FLORA

Para proceder a la valoración o evalución de la flora existente en el entorno de Montilla se han tenido en cuenta varios criterios:

  • Presencia de especies amenazadas
  • Presencia de especies raras o de endemismos
  • Presencia de especies forestales incluidas en el Anexo del Reglamento Forestal de Andalucía
  • Presencia de individuos arbóreos singulares

Presencia de especies amenazadas

En el ámbito de estudio no se ha detectado la presencia de ninguna de las especies incluidas en el Libro Rojo de la Flora Silvestre Amenazada de Andalucía, aunque nos consta la presencia de algunos ejemplares de almez (Celtis australis), incluido en la categoria "vulnerable", en algunas arboledas del témino municipal, si bien proceden de plantación.

Presencia de especies raras y endemismos

La flora del territorio está claramente influenciada por el uso antrópico dominante en el entorno del término municipal. No se ha localizado la presencia de ningún endemismo, pero en términos de frecuencia relativa se puden destacar algunas especies por su rareza relativa.

Se han encontrado poblaciones de las siguientes especies raras o poco frecuentes, en Montilla: Atractylis gummifera, Cachrys sicula, Cressa cretica, Crataegus azarolus, Plantago albicans, Cynara cardunculus, Nicotiana glauca y Scirpus maritimus.

Presencia de especies forestales incluidas en el Anexo de Reglamento Forestal de Andalucía.

Se han identificado las siguientes especies incluidas en el Anexo del Reglamento Forestal de Andalucía, aprobado por el Decreto 208/1997, de 9 septiembre (BOJA 117/1997, de 7 de octubre):

  • Árboles: Cupressus spp., Olea europaea, Pinus pinea, Pinus halepensis, Pinus canariensis, Populus spp., Quercus ilex, Salix spp., y Ulmus spp.
  • Arbustos-matas: Cistus spp., Crataegus spp., Ficus carica, Nerium oleander, Quercus coccifera, Rhamnus soo., Retama spp., Rosmarinus officinalis, Rubus spp, y Thymus spp.